Dios nos guía en la dirección correcta
haciendo la pregunta clave: ¿No es hora de que entres en razón y te sometas?
Cometer los mismos errores que la Gente del Libro solo conducirá a la dureza del
corazón y finalmente al fracaso, nos dice Dios, y compara el corazón duro con
el suelo muerto e infértil. Dios también ofrece una solución: